Steve Jobs dice que no puedes ser un gran líder si no eres antes un buen seguidor, y sin duda, Steve es mi particular ejemplo a seguir.
Considero que todos deberíamos tener un ídolo o ídolos, tener una persona como referente, siempre y cuando, los valores de esta persona se adecuen a nuestros valores internos.
Hace unas semanas terminé este libro que me ha acercado a conocer cómo es la personalidad de este genio de la tecnología. De algún modo hay aspectos de él que envidio tremendamente: su gran visión del futuro, su tenacidad, su insistencia e ímpetu, su capacidad de convicción, su puesta en escena…
Pero uno de los aspectos que más me gustan es su actitud provocativa. Entiendo que muchos ingenieros que estaban a su cargo se hayan mordido la lengua cuando les ha pedido cosas “imposibles”. Pero debes aspirar a cosas imposibles si quieres marcar la diferencia con respecto al resto. Es tan meticuloso y perfeccionista que en ocasiones parece que aún trabajando horas y horas jamás encontrarías los estándares que te pide, pero su capacidad de proyección y convicción hacen que te sientas realmente motivado. De algún modo sabes que no puedes permitirte el lujo de desarrollar algo por debajo del “¡efecto Wow!”.
Recomiendo este libro tanto a aquellos que les apasiona el mundo de las nuevas tecnologías como a aquellos otros que quieran tomar como ejemplo a una persona que cambió el mundo.

