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enero, 2010

  1. ¿Por qué algunas compañías son excelentes?

    enero 28, 2010 by Ion

    Si tuviera que definir los aspectos en los que debería ser competitiva cualquier empresa yo no citaría más que tres. Aunque parezca escaso y muchos crean que me estoy quedando corto, yo creo que son la clave de la excelencia:

    Innovar: Me refiero a la capacidad de generar ideas nuevas para incrementar el valor de los productos existentes o crear otros nuevos que tengan cabida en un mercado. Para ello es importante una investigación previa, la generación de ideas potenciales y finalmente una evaluación de las propuestas más interesantes.

    Producir: Pero las ideas no sirven de nada si no las sabemos poner en práctica, si no sabemos materializarlas. Esta fase respondería al cómo poner en marcha los productos o servicios que hemos evaluado previamente a través de una tecnología.

    Vender: Que al final es lo que importa, si no sabemos vender nuestra propuesta de valor no sirve de nada que seamos buenos ideadores o buenos productores. Lo que importa es saber hacer que un mercado esté dispuesto a adquirir tus productos y pagar un precio por ellos.

    No todas las empresas se centran en estos 3 puntos, algunas son competitivas en alguno de ellos, pero no en todos. Unas tienen mejor capacidad de investigación, otras de producción y finalmente están las que saben vender. Tengo que destacar otro punto que considero que muchos echarán en falta, la capacidad de administrar y gestionar los recursos. Es muy importante, al final todo es cuestión de mantener un control sobre cómo se hacen las cosas, pero considero que es un aspecto accesorio y no entra dentro del flujo que pretendo exponer en este post, más bien estaría inmerso en cada uno de ellos.

    Si tuviera que tomar el ejemplo de alguna organización que conjuga muy bien estos tres aspectos me iría sin dudarlo a una: Apple.

    Me impresionan los tres aspectos que he citado anteriormente. Por un lado considero que son los más innovadores en materia de electrónica de consumo. Cuando desarrollan un producto, éste va por delante, luego otras marcas se fijan en ellos y finalmente muchos quieren parecerse a Apple. Por otro lado, la manera que producen sus productos. Cuando coges un iPod, un MacBook o un iPhone te das cuenta de que se trata de una pieza de ingeniería inigualable. Además son la marca de electrónica de consumo más ecológica. No solo saben hacer bien sus productos sino que también saben cómo hacerlo bien en la fabricación de los mismos.

    Por último, saben venderlo como nadie. Porque como decía anteriormente, puedes tener buenas ideas y saber llevarlas a cabo pero hay que vender el producto. Ellos lo venden como nadie…

    No hace falta que diga que soy un ferviente seguidor de la marca, sus productos me tienen maravillado. Si queréis ver un ejemplo, ayer presentaron el iPad. Si ves el video dan ganas de comprarse uno, eso es saber vender…


  2. Las claves del Talento de Dan Coyle

    enero 27, 2010 by Ion

    Recomiendo este libro sobre todo a aquellos que están inmersos en el mundo de la enseñanza. Las claves del talento me ha hecho comprender una serie de cosas que anteriormente me tenían intrigado. Desde siempre he tenido un pequeño dilema y es referente a los métodos de enseñanza. ¿Cómo debemos plantearnos el sistema de enseñanza? ¿Debemos marcar los pasos que deben seguir los alumnos o simplemente debemos dejar que los propios alumnos abran el camino? ¿Creatividad o mecánica? ¿Mano dura o “Laisez Faire”? ¿Forzar el aprendizaje o dejar que él mismo fluya?

    Son muchas preguntas y quizás no responda a todas ellas. Lo que sí que procuraré es esbozar la idea principal de una de las conclusiones a la que se llega en este libro.

    El caso es que siempre me topo con mismo cuando me encuentro ante un dilema con soluciones antagónicas “Ni es una cosa, ni es la otra. Las dos en su justa medida y momento oportunos son las que dan el resultado más efectivo”. La cuestión es encontrar la medida y el momento para la disciplina exacta.

    Cuando hablamos del talento, quitémonos primeramente un erróneo y fatal paradigma que dice que es innato. Porque no lo es ni de lejos. Sí que debo reconocer que hay personas que nacen con un don, pero debemos tener en cuenta que esas personas comprenden un porcentaje muy pequeño. El resto podemos desarrollar el talento en cualquier ámbito. Lo único que necesitamos es ignición, práctica intensa y un agente dinamizador del proceso (Entrenador/Profesor):

    1. Práctica intensa: Resumamos las claves de la práctica intensa:

    Agrupar: Para esta acción es bueno tener modelos de referencia. Para agrupar primeramente se debe adquirir una visión general de la tarea que se está realizando. A continuación debes lograr separar la tarea en componentes más pequeños. Una vez que tenemos la tarea separada debemos pasar al siguiente paso.

    Repetir: Hasta alcanzar el ritmo deseado y realizando una práctica correcta. Una vez alcanzado el ritmo óptimo es difícil perderlo.

    Aprender a sentirlo: Significa practicar la concentración. Practicas, practicas y practicas hasta que salta el primer error. Cuando surge lo notas de inmediato, lo sientes, hace daño.

    Los pasos progresivos que se deben dar para conseguir una práctica intensa son: Elegir un objetivo > Ir a por él > Evaluar la brecha que hay entre nuestro objetivo y nuestras posibilidades de alcanzarlo >Volver al primer paso (Eligiendo un nuevo objetivo que se ajuste mejor en el caso de que no hayamos alcanzado el anterior)

    Es el procedimiento para el progreso en nuestras habilidades.

    2. Ignición:

    La ignición es algo que difiere sustancialmente con la practica intensa. La ignición es la chispa que hace brotar el fuego. Es una señar muy clara: “Puedes hacerlo”

    Así funciona la ignición. Mientras que la práctica intensa es un acto frío y consciente, la ignición es un estallido misterioso, un despertar. La práctica intensa es un acto progresivo mientras que la ignición es un fogonazo de imagen y emoción.

    Pero muchas veces nos cuesta hacer las cosas, no tenemos ese empuje necesario, esa ignición no surge de dentro, o simplemente no nos encontramos cómodos siguiendo las pautas de la práctica intensa. Es aquí donde se hace muy importante y yo diría más bien necesario el papel del entrenador. Es el responsable de enseñarnos cómo hacerlo bien y de meternos en la cabeza que podemos hacerlo bien. Él debe aportar las dosis necesarias de motivación y crítica, pero lo que deberá hacer fundamentalmente es inyectarnos pequeñas dosis de información para que el ejercicio que estamos desarrollando está bien hecho. El esquema que plantea en el libro es el siguiente:

    Para resumir un poco todo lo que ya he comentado anteriormente y así responder a alguna de mis preguntas iniciales, diré que para alcanzar el talento en una actividad son necesarias muchas hora de trabajo bien estructurado y la fuerza interna de querer ser bueno. Precisamente, este segundo punto es de gran relevancia puesto que cuanta más motivación adquiramos para el logro de una cosa, menos horas de trabajo intenso necesitaremos. Debemos querer y el resto sólo es practicar. Un entrenador nos guiará, nos enseñará a hacer las cosas bien, aportará más información que emoción. No sirve de nada un entrenador severo o un entrenador que nos pone buena cara, lo que necesitamos es un entrenador que nos conduzca por el buen camino. Las dosis de estimulación o crítica de nuestros actos comprenderá una parte muy pequeña de su trabajo. Sí, estará ahí para decirnos “¡Puedes hacerlo!” pero lo justo. Tampoco deberá ser como el clásico sargento que te trata como una escoria para fortalecer tu mente y progreses adecuadamente. El buen entrenador inyectará pequeñas dosis de información durante la práctica intensa y lanzará pequeños mensajes cuando lo hagas bien o correcciones sutiles cuando te estés desviando del camino.


  3. La historia de Genrich Altshuller y la metodología TRIZ

    enero 19, 2010 by Ion

    Hoy me gustaría relatar la fabulosa historia de Genrich Altshuller, un innovador soviético. A él se debe una metodología llamada TRIZ (“Tieoriya Riesheniya Izobrietatielskij Zadach”) o para que nos entendamos mejor: Teoría para Resolver Problemas de Inventiva.

    Me gustó la historia de este gran innovador puesto que me recordó a uno otro más reconocido como Albert Einstein. Los dos, curiosamente estuvieron trabajando en una oficina de patentes.

    Durante su experiencia laboral, mientras seguía estudiando su carrera en ingeniería, Altshuller se dio cuenta de que muchas personas acudían a la oficina para encontrar soluciones a sus problemas referentes a inventos en los que estaban desarrollando. Se dispuso a buscar entre la bibliografía de libros científicos que pudieran dar solución a los problemas con los que la gente acudía. Fue entonces cuando se percató de que no existían libros de ese tipo. Es más, en la mayoría de los libros que se hablaba de inventos, los científicos afirmaban que las invenciones no eran más que el producto de un accidente, fruto de la casualidad e incluso por cuestiones biológicas de la persona como tipo de sangre. No existía una metodología que facilitara las labores de invención.

    Altshuller se llevó las manos a la cabeza, consideró que si no existía ninguna metodología de estas características debía ser desarrollada. “No solo debería inventar, también debería ayudar a aquellos que quieren inventar” Para ello tomó como muestra de estudio todas las patentes que habían sido registradas en la oficina en la que trabajaba y a partir de aquí empezó a encontrar puntos en común en todas ellas.

    Compartiendo sus ideas con Rafael Shapiro otro inventor y compañero de clase, se pusieron manos a la obra para desarrollar una metodología apropiada. Fue entonces cuando decidieron enviar a Stallin una carta proponiendo algunas ideas para mejorar la tecnología Sovietica, por la cual fueron encarcelados al considerar que se estaba poniendo en duda el sistema soviético.

    Pese a ser sentenciados a 25 años de cárcel, Altshuller no cesó su empeño, y poniendo en práctica su metodología logró sobrevivir a distintas situaciones. En una de estas ocasiones, mientras se encontraba en Moscú encarcelado lo mantenían durante la noche en un continuo interrogatorio y llegado el día no le permitían dormir. Altshuller se dió cuenta de que ante tal situación no podría sobrevivir durante mucho tiempo, así que pensó en la manera de “dormir y no hacerlo a la vez”. Lo único que le permitían era sentarse en una silla manteniendo los ojos abiertos, de modo que se ideó un simple artilugio. Escupió sobre un papel de fumar con unas “pupilas” pintadas y se lo puso en los párpados para que los guardias creyeran que no tenía los ojos cerrados.

    Tras unos cuantos días de interrogatorio, los guardias se quedaron asombrados con la frescura que mantenía Altshuller. Fue entonces cuando fue trasladado a Siveria, donde le hacían trabajar durante 12 horas diarias cortando leña. Viendo que no podía mantener ese ritmo durante mucho tiempo, decidió dejar de hacer el trabajo pese a que le volvieran a encarcelar.

    Y así fue, solo que lo mandaron a una sección con criminales. Curiosamente, allí la vida parecía más fácil, hizo migas con muchos de los presos gracias a que contaba unas excelentes historias de ficción inventadas por él mismo.

    Posteriormente fue trasladado a un campo con viejos miembros de la inteligencia soviética (abogados, científicos, arquitectos…) que poco a poco iban muriendo por la edad. Para animarles un poco decidió crear lo que él llamó la “Universidad de un solo miembro” donde él era el principal estudiante y recibía clases de estos viejos profesores durante 10 y 12 horas diarias. Fue así como Altshuller obtuvo su “educación universitaria”.

    Entonces fue, cuando en la mina de carbón de Varkuta comenzó a desarrollar el TRIZ. Lo iba poniendo en práctica poco a poco en la mina cuando se daban situaciones técnicas de emergencia. Los otros trabajadores se quedaban asombrados ante la soltura con la cual resolvía los diferentes problemas que iban surgiendo. Nadie podía creer que fuera la primera vez que este joven hubiera trabajado en una mina. Todo el mundo se pensaba que mentía cuando decía que no tenía experiencia en este campo y el ingeniero jefe no quería oír que ese TRIZ estaba ayudando a que se solucionaran los problemas, siempre se mostraba escéptico ante los consejos de un joven listillo que siempre daba en el clavo.

    Tras la muerte de Stalin, Altshuller fue puesto en libertad pasado un año y medio. Cuando regresó a casa se enteró de que su madre se había suicidado porque había perdido toda la esperanza de volver a ver a su hijo.

    En 1965, junto con Shapiro, publicaron su primer escrito: “La psicología de la creatividad inventiva” en un diario relacionado con temas acerca de la psicología. Este artículo causó un Boom en el mundo de la creatividad, lo que siempre se había considerado como un acto casual y fortuito el desarrollo de inventos, ahora se planteaba la idea disruptiva de que una metodología podía dar la solución definitiva.

    Tras el estudio de más de 200.000 patentes, Altshuller había desarrollado una serie de principios que daban solución a cualquier problema técnico. Como él decía: “Puedes esperar 100 años a que surja la iluminación o simplemente puedes resolver el problema en 15 minutos aplicando estos principios”.

    Hoy en día el TRIZ es una metodología utilizada en los procesos de innovación de las empresas. Aunque para muchas otras empresas hoy sigue siendo el día en el que se sigue creyendo que todo proceso de creatividad e innovación parece ser un fenómeno espontáneo o para mentes privilegiadas.


  4. La forma de pensar de Niels Bohr

    enero 19, 2010 by Ion


    Es una historia que leí hace tiempo y que lo suelen poner como claro ejemplo de creatividad. Hoy la he vuelto a leer pero esta vez he caído en la cuenta de que se trata de un hecho real y además de una personalidad relevante en el mundo de la física. Seguro que muchos ya la conocerán, para quienes quieren saber cómo es una persona realmente creativa aquí tienen el claro ejemplo de Niels Bohr:

    Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
    Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
    Leí la pregunta del examen y decía: “Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.”
    El estudiante había respondido: lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

    Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
    Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física. Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.

    Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída (t) con un cronómetro. Después se aplica la formula altura = 0,5 * g * t2 (g = aceleración de la gravedad) . Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

    Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

    Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

    Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?
    Sí, contestó, este es un procedimiento muy básico: para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho Y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.

    Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

    En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular La altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyo, existen otras muchas maneras.

    Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

    En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares). Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

    El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
    Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABIAN ENSEÑADO A PENSAR.

    Fuente: Innovaforum


  5. Las 8 claves para el éxito

    enero 18, 2010 by Ion

    De vez en cuando me suelo pasar por la página de TED para disfrutar de las excepcionales conferencias que nos brindan algunas de las personalidades más relevantes del planeta. Hoy me he fijado en la fabulosa charla ofrecida por Richard St. John de tan solo 3 minutos.

    En este breve espacio de tiempo nos brinda con lo que él considera como las 8 claves del éxito. Hay que destacar que estas reflexiones no están hechas a la buena aventura, vienen predefinidas tras 7 años de investigación y 500 entrevistas. Son las siguientes:

    1. Pasión. Haz lo que haces por amor, no por dinero. Cuando empiezas a hacerlo por amor, el dinero empieza a surgir de todas partes.

    2. Trabajo. El otro día leí una frase que me gustó mucho, decía así: “Cuando trabajas en aquello que te gusta no tendrás que volver a trabajar en tu vida” Debes disfrutar de aquello que haces puesto que le vas a dedicar mucho tiempo a lo largo de tu vida. Debes convertirte en un amante de tu trabajo, no en un adicto al trabajo, como menciona Richard St. John en el video.

    3. Ser bueno. Para ser exitoso debes dedicarte a algo y ser bueno en ello. Lo demás es práctica intensa.

    4. Tener enfoque. En una sola cosa e ir a por ella.

    5. Adquirir empuje. Físico, mental y emocional. Con el fin de dejar las dudas y la timidez hacia un lado. ¡Lanzarte a la piscina creyendo que lo puedes lograr! Aunque en estos temas yo siempre digo: debes echarte de cabeza pero siempre con cabeza. Pero en ocasiones no es tan fácil adquirir empuje para lograr ciertas cosas, precisamente por eso se inventaron las madres ;)

    6. Servir. Para lograr el éxito debes servir a otros aportando algo de valor.

    7. Tener ideas. Como comenta, no hay nada mágico en el mundo de las ideas, simplemente debes escuchar, observar, ser curioso, hacer preguntas, resolver problemas y crear conexiones.

    8. Resistir y perseverar en aquello en lo que crees. La perseverancia es la clave del éxito. Si no sale una vez, otra u otra más, inténtalo de nuevo hasta lograrlo. En esta vida te vas a encontrar con muchas críticas, rechazos de todo tipo, con muchos capullos, por qué no decirlo, y con mucha presión. ¡No te preocupes! Forman parte del camino hacia el éxito. Porque cuando saltas cada uno de estos obstáculos, tu autoconfianza y la creencia hacia tu idea se refuerzan. Siempre digo que debes escuchar a los más escépticos, puesto que ellos pueden darte indicios de por qué no puede salir bien.

    A continuación os dejo el video para que le echéis un vistazo. Es cortito y tienes la opción de subtitularlo:


  6. Retomando los nuevos hábitos

    enero 17, 2010 by Ion


    Dicen que si no tienes nada interesante que contar, es mejor que no escribas nada. Pero cuando escribir se convierte en un hábito, las palabras fluyen y las ideas empiezan a aflorar. En esta última mitad del año había perdido la costumbre que tanto me ha ayudado a ordenar ideas. Cada vez he ido a menos y como podéis comprobar éste es el primer Post del 2010, de modo que tampoco he comenzado el año con buen pie.

    Pero nunca es tarde para retomar las nuevas costumbres, y por eso voy a empezar a escribir de nuevo. Éste es un año de cambio, no sé por qué me da la impresión de que va a ser muy próspero y considero que este momento de prosperidad merece ser registrado tanto públicamente con este Blog como en privado a través de mis memorias más íntimas.

    Creo que todo es empezar, y crearte buenos hábitos. Yo decidí comenzar éste de la escritura hace ya cinco años por una serie de circunstancias personales. Escribir me ayudó mucho a mantenerme alocadamente cuerdo (Quien me conozca poco creerá que la cordura la perdí cuando Dios la repartía, quien me conozca mejor sabrá a lo que me refiero). Cuando las emociones fluyen hacia un soporte externo, empiezas a entenderte un poco mejor, lo que parecía incomprensible empieza a cobrar forma y todo se hace menos complicado. Además me ayuda a registrar una serie de vivencias que quién sabe para qué me puedan servir en un futuro. Con el tiempo vuelves a tus antiguas escrituras y recapacitas sobre cómo pensabas en aquella época y cómo lo haces en ésta. Notas la evolución de tu persona y te sientes orgulloso de ti mismo cuando ves que has sido capaz de superar etapas difíciles. Con esto no quiero decir que mi vida haya sido demasiado complicada, pero todos nos topamos con situaciones que en el momento nos resultan devastadoras y a la larga, las miramos desde fuera y sonreímos porque tampoco era para tanto…

    Cabe destacar otra etapa en mi vida como escritor amateur, la de escritor amateur 2.0. Hablo de este Blog, muchos pensarán que no interesan a nadie todos mis desvaríos, pero creo que son una buena forma para que te conozcan un poco mejor, e incluso para conocer a personas que han sentido o han vivido situaciones parecidas. Si hoy escribo abiertamente estas palabras es porque un día leí una frase iluminadora: “El silencio es para uno, el conocimiento es para todos”. Hoy es el día que cualquier persona del mundo puede acceder a nuestras reflexiones si las hacemos públicas en un Blog, ¿No os parece impresionante? A mi por lo menos me fascina.

    En definitiva, sin pretender ser tan pesado y resumiendo todo, hoy me pongo serio y vuelvo a los buenos hábitos. También he perdido otros que en fechas próximas retomaré, hacer ejercicio físico casi a dirario, leer antes de irme a la cama y mantener una alimentación equilibrada. Lo prometo. Por eso, y siguiendo con estas pautas mi Mantra del éxito para el 2010 es: “Nutre y fortalece tu cuerpo, cultiva tu mente y alimenta tu espíritu”

    ¡Feliz año 2010!