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julio, 2009

  1. La sociedad del consumo

    julio 31, 2009 by Ion


    Cuando digo que la crisis era un fenómeno predecible y que ya era hora de que nos tocara “vivir un poquito peor” me suelo topar generalmente con una mueca torcida y una mirada amenazante. Sí, son muchas las familias que han perdido su principal fuente de ingresos y están a verlas venir. Tranquilos, siempre puede uno empezar a buscarse la vida de nuevo y a vivir más humildemente. Lo que pasa es que la pereza nos aletarga hasta tal punto que parece más efectivo empezar a echar la culpa a otros por nuestros propios males. No merece la pena lamentarnos, es un innecesario derroche de energía que podríamos utilizar para empezar a hacer lo que finalmente terminaremos haciendo, que es buscar la salida al difícil contexto que se nos ha planteado.

    Para todas estas personas que se encuentran en una situación parecida les puedo comunicar que no, no se van a morir de hambre, sus hijos van a poder seguir yendo a la escuela y si tienen salud, ¿Qué más pueden pedir? Otros países no tienen la suerte de estar en la privilegiada situación en la que nos encontramos aquí en occidente y ellos sí van a morir de hambre, sus hijos no podrán ir a la escuela y los medicamentos no llegan a tiempo para curar una enfermedad que a nuestros ojos aparenta inofensiva.

    Ya hemos experimentado el sabor del consumo desmedido, y éste ha tocado techo. Es ahora cuando toca dejar ese sentimiento hacia un lado para empezar a preocuparnos por las cosas que realmente tienen relevancia. Al parecer, las teorías económicas que predigeron la sostenibilidad del sistema estaban equivocadas y es ahora cuando toca pagar el pato. En un artículo publicado por Amanda Mars se comenta lo siguiente:

    El placer más o menos efímero que el consumo genera no tiene visos de desaparecer, pero el consumismo no es algo consustancial a la persona, “es consustancial a nuestro sistema económico, que sólo puede sustentase sobre una sociedad que nunca deje de comprar”, se apresura a matizar el psicólogo Javier Garcés.

    Cuando comenzó la sociedad de bienestar, las teorías humanistas de los años cincuenta y sesenta pronosticaban que el ser humano aumentaría y aumentaría su consumo hasta un límite, superado el cual empezaría a bajar su ritmo de adquisición de bienes y servicios y empezaría a preocuparse por otras cosas. “Ahora todo esto nos parece absurdo, pero entonces no lo era. No se puede pronosticar el futuro”, apunta Garcés. Lo que sí sostiene es que la debacle económica, con la cota de más de cuatro millones de parados, ha tenido un efecto traumático para todos los consumidores, estén o no afectados por la crisis, y su perfil no volverá a ser el mismo.

    En efecto, no volveremos a ser los mismos, y de hecho me alegro de ello puesto que eran muchas las actitudes de consumo exacerbado que hacían soslayar mi andadura para evitar asemejarme a unos seres que incineraban sus carteras con el fin de satisfacer su insaciable ansia.


  2. La estrategia del colibrí

    julio 27, 2009 by Ion

    Quizás sea que mi personalidad me empuja a ser una persona que busca la diversidad en los diferentes ámbitos de la vida. Tanto en el campo personal como académico-profesional siempre he querido obtener algunas de las principales habilidades de cada una de las disciplinas que he tocado. Como suelo comentar siempre, soy un conocedor de muchos campos pero nunca he sido un experto en ninguno de ellos. Lo he hablado con muchas personas, algunos me dicen que para ser competente debes especializarte en algo en concreto, otros me comentan que es bueno conocer un poco de todo y que quizás conocer muchos de estos campos puede llegar a ser algo diferenciador. Yo particularmente considero que lo idoneo es escoger una disciplina concreta y ser el mejor en alguno de los aspectos que involucran a dicha disciplina, pero nunca dejando de ser competitivo en los aspectos clave de la misma.

    Hoy curiosamente he visto un video en el que se le hace una entrevista al sociólogo Francesco Morace. Ha publicado su nuevo libro La estrategia del colibrí en donde se habla de la importancia de la capacidad de establecer vínculos, de obtener de aquí y allí para formar nuevos mundos. Pretende con ello establecer una alegoría a la forma en la que un colibrí interactúa con las flores, yendo de una a otra polinizándolas (Siendo estas flores una forma metafórica de lo que supondrían las instituciones, países y organizaciones). El colibrí es un animal ágil, energético, gestor de la diversidad, creativo y que juega al cambio. Es así como concibo el modelo en el que quisiera basar mi forma de actuar.

    Para quien quiera ver el video aquí lo teneis disponible:


  3. Cómo crear una economia basada en el miedo

    julio 21, 2009 by Ion

    Bienvenidos a la cocina del chef Ion Gómez. Hoy vamos a aprender a elaborar una exquisita receta. Se trata de construir una industria basada en el miedo. La receta es muy fácil y cuenta con los siguientes pasos:

    Paso 1: Busca el objeto al que temer. Lo primero que tienes que hacer es encontrar un suceso aislado, un percance que hayan tenido unas cuantas personas, no tienen por qué ser muchas (incluso una sólo), simplemente tiene que haber ocurrido. Tienes que encontrar esa situación por la que nadie quisiera pasar. Si no la tienes, siempre puedes crearla y cuanto más novedosa sea más probabilidades de éxito tendrás. El fin es generar una situación a la que la gente tema. Ejemplos de ello serían: Que a alguien le hayan metido algún material ilegal en el equipaje y no haya podido salir del país que visitaba, que una persona haya sido infectada por un nuevo virus, que unas torres hayan sido atacadas por unos aviones pilotados por personas de otra cultura…

    Paso 2: Relata la historia de manera creíble. Sea el suceso que sea, debes saber contar la historia. La gente quiere escuchar historias y cuanto mejor esté contada más repercusión causará. Para ello debes elegir uno o varios canales de comunicación. Puede ir desde un “mass-media” como es la Televisión hasta un simple chismorreo a tu amigo más cotilla. Si la liada es muy grande no tendrás por qué preocuparte, ¡La historia se contará sola! La cuestión de todo es propagar el mensaje. Si consigues propagarlo, ¡Felicidades! Has logrado la parte más importante de la receta.

    Paso 3: Encuentra la solución que elimine la sensación de miedo. Bueno, ya tienes el miedo creado e “infectado”. Ahora vamos a pasar a otra parte importante, que es la cura a ese miedo. Es fundamental dar credibilidad a la cura, que sea algo que te garantice que una vez tomada la precaución uno ya se sienta seguro. El miedo descontrolado es una sensación por la que ningún ser humano quiere pasar, por lo tanto, la solución a esta emoción es una de las cosas más fáciles de vender.

    Algunas posibles soluciones a los ejemplos como los anteriormente expuestos son respectivamente los siguientes: Implantar una máquina embaladora de equipajes en cada aeropuerto, una vacuna no genérica contra el virus (Recordemos que hay que hacer negocio), una guerra contra un país que tenga la misma cultura que los pilotos del avión (No tiene por qué ser el mismo, como hay que hacer negocio la cuestión es encontrar el país que más recursos tenga).

    Todo el mundo quiere salir de esa situación de incertidumbre, pero ante la situación de pánico debes encontrar a alguien en el que confíe la gente, alguien que sepa transmitir seguridad.


    Paso 4: Vende la solución.
    Esta es la parte donde debes ser cuidadoso. Uno debe saber hacer un buen Marketing de su solución. Suele ser importante que quien venda la solución sea alguien reconocido. Debes saber escoger perfectamente a la persona idónea que sepa comunicar el mensaje, que sepa tranquilizar a la población. Esta persona sabrá vender el producto anti miedo para que la población pueda acudir en masa allí donde éste se ofrezca.

    Los líderes políticos, científicos reconocidos o estrellas del deporte son ejemplos claros de personas capaces de vender muy bien el producto. Estas personas suelen ser escuchadas por todos. Por otro lado, al igual que hay mensajes que se propagan solos, hay productos que también se venden solos, por lo que en ocasiones no tendrás ni que convencer a ninguno de estos personajes para que promocionen tu producto.

    ¡Muy bien! Hoy hemos aprendido cómo crear nuestra propia economía del miedo en cuatro simples pasos. En resumidas cuentas esto es lo que debemos hacer para crear una exquisita economía del miedo: Genera miedo, transmítelo, ofrece una solución convincente, vende la solución a un precio alto.

    Recuerda, cuanto más miedo causes inicialmente, más estarán dispuestos a pagar por la solución y en definitiva más satisfechos quedarán.

    Bon appétit!

    Para aquellos a los que no le ha quedado claro cómo funciona en la práctica, el siguiente video dejará fuera de dudas a todos:


  4. Herejes

    julio 14, 2009 by Ion


    Señoras y señores, ha llegado la hora del cambio y con ello la nueva oleada de herejes que si en tiempos antiguos fueron seres desdichados, actualmente son el capital más preciado de nuestra sociedad.

    Estos seres están cansados del escenario en el que viven, son gente eternamente insatisfecha y no están dispuestos a aceptar las situaciones que les vienen dadas. Ante tal inconformismo deciden enfrentarse a nuevos problemas. Sí, problemas, puesto que escapan de la facilidad que les brinda la vida cotidiana para tratar de revolucionar su mundo y hacerlo un lugar algo menos aburrido, algo menos cómodo.

    Los herejes no aman el sistema, porque consideran que su amor por el mismo es sinónimo de estancamiento. Prefieren rediseñarlo y establecen sus propias normas.

    Intuyen, pero analizan para finalmente proponer un concepto nuevo al que seguramente muchos consideran como una locura espontanea. Pero a diferencia de los locos, los herejes tienen razón, y su verdad es auténtica. Su verdad difiere de esa otra “verdad” que el sistema impone para acallar las bocas del resto de conformistas.

    Los herejes son personas desequilibrantes y en ocasiones se los suele tachar de problemáticos. Diseñan el futuro, y lejos de pedir permisos y acatarse a las normas que establece la ley, se las saltan. Siempre que las cosas no funcionen podrán tener la oportunidad de pedir perdón. Aquí es donde sí recuerdan cosas como que el perdón es divino ; )

    No atienden al corto plazo, puesto que si creyeran que iban a obtener resultados inmediatos de su salida del status quo, jamás comenzarían sus hazañas. Simplemente creen en una idea, la dibujan y se aventuran a hacerla realidad.

    Pero paradójicamente, la más valiosa de las virtudes de los herejes es su fe, puesto que creen que es posible aquello que un día vislumbraron y se vieron obligados a plasmar en la primera hoja que tenían a mano.

    Además, no se rinden pese a la adversidad, que consideran un reto a superar, una nueva oportunidad para fortalecer así su idea.

    Tienen la capacidad de enamorar. De contagiar al resto de personas sus ideas para que poco a poco ese amor se transmita y se extienda hasta alcanzar muchos otros corazones.

    Señoras y señores, nos encontramos en la época de los herejes, catalizadores del cambio, símbolos del fin de la confusión, cazadores de sueños y amantes de las ideas que cambiarán el mundo.


  5. Crónicas de un desviado anti sistema

    julio 4, 2009 by Ion

    El sistema imperante funciona pero a niveles en los que la propia identidad humana pierde toda su veracidad y se moldea a gusto de los estándares sociales que tratarán de corregir toda desviación que altere el orden normal de la personalidad esperada.

    No somos realmente quien deseamos ser y escogemos acorde a unos patrones predefinidos por miedo a convertirnos en seres desplazados. El sistema pasivo al cual nos vemos sometidos nos guía a través de los surcos artificiales por los cuales cruzamos sin resistencia alguna. Carecemos ya de esa fuerza interna que nos permite desviarnos para encontrar el rumbo a la individualidad, al yo más profundo.

    Libertad… término infrautilizado que desconocemos, que interpretamos a través de las lentes que el propio sistema ha diseñado y posteriormente manufacturado industrializado.

    Bajo él, palabras como estas, cuerdas, dejan de serlo puesto que se consideran afirmaciones perturbadas por quedar éstas lejos de la media del pensamiento cotidiano.

    Y ahora pregunto yo: ¿Acaso es normal ver una calle repleta de gente con caras largas? ¿Acaso es normal llegar a casa tras una jornada de trabajo y sentir que ha pasado el suplicio? ¿Cuántos viven así, produciendo para obtener más y satisfacer así sus crecientes necesidades que dejan cada vez más insatisfecho a uno? ¿Quién está loco entonces?

    Y ahora que hemos construido un sistema eficiente, ahora que tenemos montada una sofisticada red de transacciones, hemos olvidado la capacidad de amar. El amor ha pasado a interpretarse como un intercambio de personalidades que se guía según las reglas de la oferta y la demanda. Ya nadie entiende de amor puesto que no se puede entender el dar sin esperar nada a cambio. Nos hemos acabado creyendo que el amor es una función de utilidad en la cual el ser humano busca maximizar su estado de bienestar. Estamos tan confundidos que debemos reinventar los conceptos bajo los cuales se ha erigido nuestra persona y debemos comenzar a ver más allá de aquello que nos produce placer.